La política basura ha sido la de mirar para otro lado, consentir y animar de palabra a la gente humilde para asegurarse un colchón de votos, en vez de facilitar y llevar a cabo auténticos planes sociales de viviendas.
A la par, mirar para otro lado, consentir, animar, recaudar de múltiples maneras para tener ingresos con los que lograr el colchón de votos y dinerito fresco para los gastos y llevar a cabo auténticos desastres urbanísticos y medioambientales.
Después, si hay problemas, si te vi no me acuerdo. Eluden todas las responsabilidadesy hacen como si no hubieran visto nada y las casas se hubieran construido en una noche y sin luna
Chiquito rollo, de tres folios, le ha metido el Cabildo a Ben Magec para negarle el derecho a tener acceso tanto al plan de residuos definitivo, una vez pasado el trámite de las alegaciones (supuestamente, porque también se niegan a contestarlas hasta que no está aprobado definitivamente, con lo que me dirán ustedes...), como mínimo una mañana les ha llevado al equipo jurídico de Wladimiro redactar ese documento dándole retorcidas vueltas a la legislación vigente para mandar a la mierda al colectivo ecologista.
Se trata de que, según el Cabildo, como el documento está en manos de los políticos, que lo deben aprobar (eso está decidido hace mucho tiempo y sólo falta el trámite formal con la incógnita de la postura del PSOE, como siempre), no cabe que esté, al mismo tiempo, en manos de los ciudadanos simplemente para que hagan lo único que pueden hacer en este momento, que es opinar en privado o públicamente. Por lo visto eso puede 'perturbar la normal tramitación del expediente'. Tócate las narices, y existe base legal por lo visto, para defender eso.
Hasta los sumarios judiciales más delicados, declarados secretos, andan pululando por los medios de comunicación, pero el PTEOR, por lo visto, no puede ser objeto de crítica -negativa o positiva- porque le han metido una incineradora que nadie quiere y le pueden joder el negocio a la multinacional de turno. Y diga lo que diga Wladimiro y sus avezados abogados en este momento, yo que quieren que les diga, esto no deja de ser otra cosa que tremenda belillada que favorece la desconfianza, la sospecha y la duda sobre los verdaderos intereses que se esconden detrás de ese aparatito de treinta mil millones de pesetas, que habremos de pagar todos de nuestro recibito de la basura, para dilapidar recursos, posibilidades de empleo y para joderle la vida definitivamente a los vecinos de la costa de Arico póngase como se ponga el ingeniero ese catalán que se han traído para justificar lo injustificable. Que hasta el propio Cabildo dijo que era menos peligrosa en Granadilla, ya tenían hasta la complacencia de González Cejas, pero llegó la Carmen Nieves, de su mismo partido, y los mando a tomar viento fresco, nunca mejor dicho, con unas alegaciones contundentes contra la incineración en Granadilla y en cualquier parte. Vamos, que no se trataba de uno de las habituales pataletas de Eladio Morales, sino de algo que iba muy en serio y refrendado por el pleno municipal.
A tal punto llega el secretismo que niegan datos como la evolución de los residuos que llegan al vertedero de Arico (que está disminuyendo drásticamente entre otras cosas por la crisis), el volumen de envases que llegan de cada municipio (que nosotros utilizábamos habitualmente para darle caña a los ayuntamientos más perezosos y por lo visto eso no gusta tampoco) o el famoso estudio del catalán que dice que la incineradora puede llegar hasta a mejorar la calidad del aire en la costa de Arico, por lo visto porque nadie lo conoce más que por lo que han publicado en prensa. Tiempos tiempos aquellos en los que Wladimiro presentó una carísima página web por medio de la cual nos prometían que todo iba a ser pura transparencia. Web que, por cierto, pagamos todos y de la que ha desaparecido hasta el dominio (residuosdetenerife.org).
En fin, más de lo mismo, qué pena el tiempo que le dedicamos algunos pringados a esto, que una vez salí corriendo con el coche porque se me hizo tarde para una de esas reuniones 'participativas' y le di un viaje al coche que me costó 300 euros reparar. Que hay que ser gilipollas, por otro lado.